¿Cuántas veces has jugado con tu fantasía a darle nombre o semejanza a esas nubes juguetonas que aparecen en el cielo?.
Lejos de adoptar formas que se nos pueden antojar caprichosas, lo cierto es las nubes están catalogadas. Existen diez géneros de nubes (clasificaciones básicas) que describen en qué parte del cielo se forma y su apariencia aproximada. La mayoría de los nombres de nubes contienen prefijos y sufijos latinos que, al combinarse, dan una indicación del tipo de nube.
Los diez géneros se subdividen en especies, que describen la forma y la estructura interna de la nube, y en variedades, que describen la transparencia y
la distribución de las nubes. En total hay unas cien combinaciones.
Ahora la Organización Meteorológica Mundial ha agregado un total de doce tipos más, entre las que figuran: volutus o nube enrollada, y cinco nuevos rasgos complementarios: asperitas, cavum, cauda (a menudo conocida como nube de cola), fluctus (generalmente conocida como onda de Kelvin-Helmholz) y murus (nube de muro).
Se ha incluido también una nueva nube accesoria, flumen, conocida habitualmente como ‘cola de castor’ y está asociada a las tormentas de fuerte intensidad. Contrails, que son las que dejan los aviones al pasar.
El más conocido de los rasgos complementarios es asperitas, sustantivo latín que significa aspereza. Se trata de una formación particular que se asemeja a la superficie rugosa del mar vista desde abajo.