No podemos dejar de reconocer la importancia que tiene el deporte desde tempranas edades y lo que representa en una sociedad que aspira a educar y formar buenos profesionales.
Pero, ¿sabíais que cada vez que un niño le pega patadas al balón en el recreo está poniendo a tono su cerebro para rendir luego más en clase?. Y es más, ¡sin saberlo!.
Una investigación de la Universidad de Granada concluye que jugar al fútbol mejora la capacidad de mantener la atención de forma sostenida, factor clave para predecir el éxito en los estudios.
Lo han comprobado en un grupo de 72 adolescentes, de los que la mitad practicaba este deporte y la otra mitad no. Tras someter a unos y otros a ejercicios que medían su aptitud para estar atentos y reaccionar con rapidez, los investigadores descubrieron que los futboleros obtenían mejores resultados. La atención que se precisa para meter un gol o penalti-o pararlo-se refleja en la que mantienen después los niños en clase.
¡Ah!. El mismo efecto podría conseguirse con otros deportes.